Como si de un sueño se tratara, amanece y es dura la hora de levantarse. Anoche cayó una botella de vino entera; nada especial un hacendado de 2,50, pero que entraba que daba gusto; y ahora cuesta el poner en orden todo, claro lo primero mi cabeza, que va a ser lo mas difícil. Es extraño, pues parece que todavía estoy metido en el sueño, que la vida se ha parado ahí, que aunque sabiendo que tengo los ojos abiertos y que me muevo por la casa, me siento fuera de mi, con una gravedad diferente, mas ligero aunque mi barriga cuarentona sigue ahí recordándome la realidad. Todo lo que me rodea parece algo borroso, incluso mis pensamientos después de analizarlos un buen rato, no son claros ni exactos.
Ahora aparte de todo este desorden, me siento muy bien, seguro, feliz; aunque con la cabeza esperando un ibuprofeno; pero con las ideas claras. Siento esa necesidad de imponer mi autoridad; aunque no se a quien por que estoy solo; ojala me dure toda la vida sentirme seguro de todo lo que hago, mis ideas y Yo somos lo primero, bueno y este café tan rico que me esta asentando tan bien, ya que sin el me es difícil ponerme en marcha, ya que levantarme y ponerme a escribir sin el al lado, no seria tarea fácil.
Nunca pensé que una pequeña resaca fuera a dar para tanto.

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